Aquellos eran los días, radiantes y transparentes, salían a pasear las gentes, aun en mañanas tibias.
Aquellos eran los días, todo era de mil colores, la gente obsequiaba flores, el sol temprano salia.
Aquellos eran los días, todo era felicidad, la niñez era tardía, la juventud sin maldad.
Aquellos eran los días, jamas los olvidare, y de aquellas mañanas tibias, solo el recuerdo tendré.
Vivido, pensado y escrito por: Ignacio Cisneros Torres
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